jueves, 15 de noviembre de 2007

Ildefonso, un mártir negro de la Independencia

El Peruano – Lunes 17 de Julio de 2006
Diario La Opinión – Sábado 09 de Julio de 2005



ILDEFONSO, UN MARTIR NEGRO DE LA INDEPENDENCIA

Wilfredo Gameros Castillo - Historiador


DESPUES DEL DESEMBARCO de la Expedición Libertadora del General José de San Martín en Paracas, se enrolaron en el Ejército Patriota una multitud de negros esclavos de las haciendas vecinas, que generalmente mostraban como pasaporte y comprobante de adhesión a la causa de la Patria alguna de las innumerables proclamas que, con anterioridad, el general José de San Martín había hecho desparramar en el Perú.
La historia ha individualizado a uno de estos próceres: el joven negro
chinchano de nombre Ildefonso, voluntariamente alistado en las fuerzas patriotas.
John Miller -hermano del general Guillermo Miller y redactor de las Memorias de éste; apuntó los rasgos biográficos salientes del héroe: "Nacido, dice, esclavo en Chincha, cerca de Pisco. Tomó servicio en el Ejército Patriota, cuando el teniente coronel Miller desembarcó allí el año anterior, y poco después entró de asistente suyo. Estuvo en cuantas acciones ocurrieron en los Puertos Intermedios en el año 1821; y poseía todas las cualidades que constituyen un buen soldado, pues era bizarro, obediente y limpio". En la acción de Mirave, Miller lo mandó pasar a retaguardia, para que tuviese cuidado de sus caballos. Y‚ él contestó: "No señor, donde haya peligro, estaré yo; y donde muera mi amo, allí morirá Ildefonso".
El heroico sacrificio de Ildefonso ocurrió el 2 de agosto de 1821; cuando el coronel Guillermo Miller con 973 patriotas desembarcó en Pisco, para avanzar hacia Ica con la intención de forzar al combate a las fuerzas realistas del sanguinario y escurridizo español, coronel Juan de Santalla. En la noche anterior al desembarco, Ildefonso fue el primero en ser enviado a tierra, y bajo disfraz, en misión de espionaje,
enviado a la próxima villa con encargo de inquirir el número y la situación de las fuerzas virreinales. Descubierto al aclarar el día, fue perseguido por un destacamento de la caballería realista, por lo que, "arrojóse al mar para evitar caer en manos de sus perseguidores”. Éstos le intimidaron a rendirse, pero sabiendo que era para interrogarle y traicionara a los suyos, recibieron por contestación: "moriría mil veces por la causa de la Patria, más bien que obedecer otra vez a un español". Los realistas le hicieron fuego: murió Ildefonso, y su cadáver flotó sobre las olas, que arrojáronle a las arenas de la playa al día siguiente. Fue entonces "enterrado en medio del más profundo sentimiento de sus compañeros". "Pocos días después, algunos de los soldados realistas fueron hechos prisioneros, y contaron las últimas palabras de Ildefonso".

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